Thursday, July 09, 2009

Huellas Yuxtapuestas

“Yo estaba tremendamente impresionado por la enorme credulidad de las personas mayores, que creían en fantasmas o se dejaban convencer de su existencia por unos procedimientos tan simples (…)
Los hombres, igual que los niños están expuestos a equivocarse, a ser engañados y a engañar a otros, con una impresionante buena fe (…)
Y al mismo tiempo descubrí hasta que punto es penoso hacerse de verdad mayor; es decir, no incrédulo, sino creyente en todo cuanto merece ser creído y amado.

También me paso por la cabeza la idea de que si la gente se movilizaba a la búsqueda de fantasmas, era porque tenía necesidad de una verdad, la que fuese, que no sabían encontrar en sus vidas diarias.
Y de una verdad que diese miedo, porque el miedo es una maravillosa distracción, tanto para los adultos como para los niños.

La gente que no tiene miedo de nada, se aburre; cuando no se distraen asustando a los demás…
Pero, la mayor parte de las veces, los que se divierten asustando a los otros, ellos mismos no están tranquilos.”
(“De profesión, fantasma”. Capitulo XIV. H. Monteilhet)

“Si pudiéramos saber que parte del espíritu se quiebra en esa milésima de segundo…Tengo que saberlo…así puedo fortalecerla y evitarlo…tengo sed….mucha sed…”

-Parece que despierta!-
Todo estaba demasiado blanco y brillante para mis ojos que se sentían apuñalados por tanta claridad.
-La señorita se desmayo cuando salían del túnel…parece que se golpeo la cabeza con un farol, nada grave, a penas un raspón-
-pero seguramente le bajo la presión…-dijo un vozarrón.
-Y claro! para que vean cuan insalubre es nuestro trabajo allí dentro!-
-Si!, eso!, exacto! Ahí tenés!- Se oyeron voces que apoyaban aquello con énfasis.

Dos parecían ser mecánicos empleados del subte, el otro era un policía, el del vozarrón. El resto debían ser solo pasajeros chusmas convocados por la cuestión que les dará tema de conversación por lo menos por una semana a sus aburridas vidas ordinarias e intrascendentes.

Yo todavía no podía ver nada. Una mano me acerco un vaso de agua y lo bebí casi de un solo sorbo.
-Se siente mejor señorita?-
-Donde estoy?- pensé y quise decir pero mis labios continuaron sellados.
- ya esta viniendo una ambulancia para acá, quédese tranquila-
(-AMBULANCIA????? De que habla este hombre!!?!?!??!-)
-ud. se desmayó cuando bajo del tren que detuvimos por un accidente que hubo…-
-Por suerte la encontramos nosotros!! Que si no….-
-Bueno, bueno- dijo el policía – a no atormentar a la piba tampoco que todavía debe estar muy débil y mareada-

No podía estar mas en lo cierto, pero de todos modos quería saber lo que había sucedido. Me sentía completamente mareada.

-Un accidente??- pregunte tratando de reincorporarme – que accidente?- y tuve que cerrar los ojos por una dolorosa puntada en mi lóbulo prefrontal izquierdo.
-Ah, un loco suicida que se tiro a las vías-
-menos mal que el tren en el que venían uds. todavía estaba lejos que sino, seguro lo aplastaban!- agregó el otro mecánico con la misma emoción con que un hincha relataría como casi fue gol de no pegar en el poste-
-Fue increíble, el tipo estaba en el andén como cualquier otro, llevaba un hermoso traje marrón oscuro, y una corbata amarilla a rayas aunque se notara que no era nuevo le quedaba muy elegante…-
-y de pronto se tiró!-
-No no…momentito, que lo más increíble es como primero fue dando una especie de remolinos gritando desesperado exclamando socorro y pidiendo auxilio hasta que se tiró a las vías…-

Se oyeron risas y comentarios sobre este punto. Mi cabeza era una masa de chicle en descomposición y apenas podía mantener abiertos mis ojos, sin embargo escuchaba atenta la conversación de los mecánicos, el guarda y algunos testigos del hecho que se habían quedado para prestar declaración.

-se tiró gritando socorro??- pregunté llevándome la mano a la frente que sentía que fuera a explotarme en cualquier momento como una piñata.
-Si!!, y no sabe el salto que dio!, magnífico! Moviendo las piernas y los brazos como nadando en el aire!!-
-todo un bailarín!-
-se murió?- esta vez no me escucharon puesto que tras esta ultima frase se habían echado todos a reír nuevamente-
-Ay cada loco suelto…!, este si que si sobrevive se va derechito al Borda…y no sale más!-
-pobre hombre!...vaya uno a saber los tormentos que lo aquejarían…- agrego el guarda compadeciéndose.
-no se murió?-
-y!, no sabe el terrible golpe que se dio!, porque cayó con la cabeza pero reboto y giró varias vueltas carnero…Tenía el cuerpo fracturado y la cara toda ensangrentada -
-para mi que se lo llevaron ya espichado…-agregó un testigo con tono de médico experto en la materia, aunque por supuesto no era mas que un infeliz ignorante y cobarde que seguramente se sentía superior al suicida por su envidia de no poseer el mismo el coraje de arrojarse como este a las vías. Imbécil, pensé.
-Mientras tanto hicimos bajar a los pasajeros del tren en el que usted venía…porque esto iba a llevar un tiempo, pero se ve que ud. se quedó atrás porque le bajó la presión, parece que se golpeó con una luz de emergencia que esta rota y se desmayó, justamente yo que me dirigía a arreglarla, me la encontré allí desmayada dentro del túnel, estaba en un lugar muy peligroso, porque casi no hay espacio entre el cordón y las vías, si no la hubiese encontrado y el tren pasaba en aquel momento….

Mientras el hombre hablaba algo vino a mi mente, algo que debía ser de gran importancia puesto que estuve a punto de interrumpirlo para decirlo, pero me atraganté con mi propia saliva…que al tragar se me había ido por el conducto equivocado y comencé a ahogarme y a toser compulsivamente, mis ojos se llenaron de lágrimas y mi cara se puso toda roja como un morrón, mientras tanto el hombre seguía entusiasmadísimo narrando su proeza heroica de rescatarme, a la vez que me daba unas gentiles palmaditas en la espalda. Para cuando termino de hablar ya había olvidado que era lo que quería decir. Hice un esfuerzo, pero todo comenzó a nublarse otra vez. (-Necesito salir de aquí, urgente!-).

-Llegó la ambulancia!!...señorita?...señorita?! –
-Se desmayó otra vez!-
-A ver señores! Hagan espacio!! Circulen…circulen…- dijo el vozarrón.

(Pág. 33)
.....................................................................................****.....................................................................

(Pág. 33)

La calle era estrecha. Parecía más bien un callejón. Está oscuro y la única iluminación es la de una lámpara sobre una puerta azul, pareciera tratarse de un corredor infinito de transpiradas paredes y en el fondo la oscuridad más absoluta.

-estas ahí….?- me oigo susurrar pero no se a quien busco.

De repente veo que hay alguien que hurga en la basura y oigo maullar a un gato. Luego descubro que hay miles de ellos dando vueltas con grandes y brillantes ojos amarillos resplandecientes como luciérnagas en la oscuridad. Me acerco a paso lento…el olor es nauseabundo. Es un niño con un pullover cuyos colores ya no pueden distinguirse de lo gastado y sucio que esta y tiene casi medio cuerpo metido adentro del bote de basura. De pronto queda inmóvil, parece haber notado mi presencia tras de sí.

Se hace un silencio que solo los gatos no respetan, y súbitamente se reincorpora con su mano izquierda extendida sosteniendo una masa de carne llena de sangre que a la luz pude notar que se trataba de un corazón. El niño se vuelve hacía mi y me grita en la cara con ojos desorbitados de alegría sonriendo tan exageradamente que parecía que todo el rostro le iba a estallar -“lo encontré!!, lo encontré!!”-, me empujo casi derribándome y salio corriendo de allí brincando de un lado al otro.

Me volví hacia el bote y me incliné ante este lentamente, tuve que taparme la nariz porque el olor se había vuelto irrespirable….los gatos maúllan como en un cántico atónico, estoy a punto de ver lo que hay adentro….

Un grito espeluznante de terror inunda toda la sala de emergencias. De pronto me encuentro recostada en la camilla de la guardia del Hospital Ramos Mejía, totalmente transpirada y con una expresión de espanto en mi rostro. A la derecha Albert Einsten me saca la lengua desde un cuadrito que cuelga torcido de la pared. La enfermera acude rápidamente a tranquilizarme, me toca la frente luego me toma la presión y finalmente me dice con una sonrisa de televisión “ya podes irte…” y me deja sola.

Y yo que conozco perfectamente la guardia de ese hospital, no podía encontrar la salida, había dado ya varias vueltas, subido y bajado escaleras, tomado el ascensor por todos los pisos, y allí estaba…atrapada como en una pesadilla, aquello parecía haberse trasformado en un laberinto imposible.

-Disculpe...¿la salida?- pregunte a un señor que estaba de espaldas, observando por la ventana.
-…es la de “entrada”- me contestó entornando la cabeza para mirarme con una sonrisa que me heló la sangre. Sus ojos eran negros, como dos agujeros infinitos.

(-no es el hombre del subte? El de la mirada perturbadora!-)

-bueno- dije casi en un estado de autismo espectral y continué la marcha derecho por el pasillo sin mirar por donde iba. No veía. Mi actividad cerebral parecía haber colapsado por efecto del terror. Solo me movía por inercia.

Un súbito y doloroso golpe contra mi hombro acompañado de un quejido agudo me detuvo de improvisto el paso.

-…ahí termina el pasillo…-dijo la enfermera con la que acababa de colisionar, e inmediatamente me di media vuelta retomando el mismo camino pero ahora en dirección contraria, es decir directo hacia Madame Le Mort disfrazada en el cuerpo de aquel hombre que ya había tenido la intención de hablarme anteriormente en el subte y al que traté de ignorar todo ese tiempo.
-…tarde o temprano todos terminan viniendo a mi-dijo con una sonrisa sarcástica.
-no tengo tiempo para tu soberbia, gracias-le contesté sin mirar y sin detener mi paso al cruzar delante de ella, o el, bueno, ya que ahora se encontraba dentro del cuerpo de un varón.

De pronto se abrió la puerta del ascensor y una camilla se interpuso en mi camino impidiéndome abruptamente el paso, camilleros, enfermeros y doctores la rodeaban dando agitados gritos apurados hacia la sala de operaciones. Ambos subimos al ascensor.

-no sos real- susurré sin darme cuenta de que lo hacía y sin moverme de donde estaba
-Oh si…soy lo más real que puede tener la existencia…-dijo parándose a mi lado. Mi estupefacción me enmudeció por completo.
-sabes quien iba en esa camilla?-preguntó mientras se encendió un cigarrillo con un encendedor en forma de calavera

(-ay que emblemático detalle- alegó burlándose mi tipito)

-no se puede fumar aca-dije odiosa
-…seguro? -susurró a mi oído y estalló a carcajadas
-la respuesta es “yo”. Yo iba en esa camilla- dije con bronca adivinando lo que iba a decirme
-si, vos…o bueno, parte-
-que original!-dije sin mirarlo, con expresión de asco
-…muchos me lo dicen…-replicó ácidamente y le dio la ultima pitada a su cigarrillo que luego arrojó al piso aplastando meticulosamente como si fuera un insecto.
-no me subestimes-
-no me sobreestimes-

La puerta se abrió y salimos caminando yo mas apurada y tratando de dejarlo atrás. Mas y mas rápido. Empecé a correr y a agitarme….

..........................................................****.........................................................................................

-Bueno bueno querida….tranquila, ya paso…te bajó un poco la presión, nada grave, te aconsejaría que vayas a tu casa y descanses y procures una buena alimentación probablemente tengas las defensas un poco bajas-me dijo la enfermera de la guardia.

(-JA!- rió exageradamente el tipito guiñándole un ojo a Némesis…seguramente relacionándola con la palabra “defensas”, aunque de forma irónica, por supuesto).

Me costó reincorporarme, pero nada deseaba más que huir de aquel nosocomio del infierno. Mire hacia mi derecha y Einstein ya no estaba allí sacándomela la lengua. Probablemente nunca haya estado.

Sali del nosocomio corriendo hacia la parada del colectivo donde uno acababa de frenar. Una vez sentada al fondo del vehiculo que iba casi vacio comence a recordar lo que habia soñado. Estaba casi dormitando cuando un olor a cigarrillo me vino de repente al olfato...abri los y vi la mano del chofer sobresaliendo por la ventanilla sosteniendo el ardiente tabaco...y desde el espejo retrovisor me miro con aires de superioridad.

(-Puede ser tan sobervia?-).

Me corrio un escalofrios por la espalda. Cerre la ventanilla y refunfuñe mi odio hasta bajarme.

Del "Endemico Impostor y sus antropomorfizaciones alegoricas" -

Tuesday, July 07, 2009

Epifanias de mi Demonio: Balthazhar"

No tiene sentido….ya fue. Porque nadie se da cuenta…?. Yo necesito una explicación. Ahora!. Me estaba inmunizando (-animal de costumbre…-) por la fuerza a aquellos trogloditas megalomaníacos. Se creen superiores a los demás (-pero “Ella[1]” es una especie de justicia ineluctable). No me importa lo que piensen de mí. Allá ellos (-y allá Ella-). Después de todo los hijos de puta son como las cucarachas, una especie adaptativa a los cambios del medio ambiente, por lo que siempre sobreviven (-lo paradójico es que esta cucaracha si quiere viene y te aplasta a vos, y no al revés-). Imposible. Carece de toda capacidad, virtud y/o talento. Lo único que se puede decir que el tiene y yo no, es dinero. Y eso no lo hace “Mas” que yo ni que nadie. (-y Ella?-). Ella es inevitable. Darwin sabia mucho sobre todas las especies … pero en la del Hombre se le escapo un detalle…no sobrevive el mas “fuerte” sino el mas hijo de puta… (-o el del culo mas grande-) me gustaría sentarme a debatir con Darwin que entiende por “fuerte” para el caso humano… Yo también podría obtener ese dinero si quisiera, pero tendría que perder los escrúpulos, y alguna que otra cosa…afectando mi dignidad (-que no es poca-) y no lo toleraría. (-También podrías sacarte el loto, pero teniendo en cuenta el empecinamiento que el Sr. D[2]. tiene contigo…-acota sarcásticamente mi tipito- creo que no es, digamos, una posibilidad que puedas llegar a barajar en lo mas mínimo-). Si la independencia se mide por la cotización de la moneda en la bolsa…este mundo se mueve por seres que pagan su “independencia” con la vida de los que dependen. Muy economisista para mi gusto…pero las reglas del juego tampoco las invente yo. Y sin dinero, dependo de muchas cosas, materiales y no, que debo conseguir para luego, en el mejor de los casos adquiridas, deberé administrar con habilidad. Entonces lo primero es salir en busca de ellas. Para lo cual requiero tanto de mis recursos –físicos e intelectuales- propios, como de la suerte que pueda darse a mi favor. (-en este caso el tamaño de tus asentaderas parece no tener ninguna influencia, así que…descartando los recursos físicos que tampoco parecen ser de mucha ayuda….digamos que contamos con los intelectuales, para los cuales la inteligencia practica no es su fuerte así que….-). Físicos dije, no estéticos (-sumado-). No se puede solo existir y ya?. Porque la competencia?. Por que la necesidad de crecer ligada al éxito económico, profesional, o socialmente aplaudido. Yo solo quiero tener una existencia ordinaria y tranquila. Pero me veo avasallada a diario por los caprichos de esta sociedad depredadora. Y me canso. Lo mío no es la caza. Ni los trofeos. Ni tener la marquita que habilita. ¡Me subestiman!, ese es el error que cometen todos. ¡Me subestiman!. Nadie me conoce y prejuzgan desde su precaria apreciación del pequeño mundo mediocre en el que habitan. No quiero reaccionar, porque se que estaría activando el veneno que me han inyectado con su malicia…y ese veneno solo me destruiría a mi. Tengo que mentalizarme…”ellos no pueden hacerme daño”….(-ellos intentan dañarme-) -ida y vuelta…- me oí decir. La estación tiene la atmósfera ideal para atraer fantasmas. Mis movimientos actúan automatizados. Se donde tengo que ir y los pasos que tengo que dar a tal efecto. Paso por acá. No por allá más fácil. Molinete. Me meto. Empujo. No me importa. El bolso me pesa demasiado entorpeciendo mi agilidad motriz. Llego. Guardar bien el papelito. Arranca. Me sigue sin importar lo que pasa fuera de mí. De pronto sentí erizarse todos los pelos de mi cuerpo, como un perro que presiente la catástrofe. Némesis[3] abrió los ojos de improvisto y puso alerta sus sentidos. Entonces supe lo que sucedería, aunque intentaba disimulármelo. No voy a mirar pero se que esta parado ahí. Detrás mío. (-No dejes que te afecte. Dijiste que ya no te importaba!!!-). No me importa, lo juro. Pero esta ahí. Vino por mi otra vez. Que hago!? (-esto esta mal-) Que voy a hacer!? (-todo esta mal-) Que es lo que tengo que hacer?!!. La guardiana que custodia las tierras de mi Pasto Imperio acaba de desenvainar su espada. Bastó con este solo gesto para poner en guardia a todas sus tropas. El Castillo será defendido a muerte por ella y cada uno de los guerreros bajo su comando. Mi Castillo se sitúa en medio de un imposible laberinto cuyo infernal despliegue arquitectónico poco tiene que envidiarle a la propia Ciudad de los Inmortales. Se que está ahí. Puedo sentirlo. Pero no voy a dejar intimidarme. (-Ya te intimidó! No vez? No vez que tiene el poder de intimidarte no lo niegues no lo niegues mas!!!!-exclamó a los gritos mi tipito cayendo de rodillas como por un dolor abdominal que lo obligaba a doblarse sobre si mismo). Por que a mi?. Por que otra vez?. Por que acá?. Subo al tren y me siento junto a la ventana. Voy a mirar las baldosas a ver de que están hechas. ¿El color será propio de la piedra o utilizarán pintura?. Pensar que esta piedra salió de algún lado (-no quiero morir!!!-) y fue manufacturada hasta ser traída y colocada aquí… ¿Se habrá imaginado que alguna vez iba a terminar así, en este sitio, de esta manera pisada por todos nosotros? (-no me quiero morir!!!!-). Sube más gente. El tren por fin arranca. O sea…. esta piedra vivía en un espacio natural, (me pongo a imaginar dicho espacio) y ahora esta ahí…. para que yo, y toda la gente que pasa, la pise sin darle la menor importancia...(-por favor que hago que hago no me quiero morir por favor!!-el tipito rompía en llantos desesperados). La velocidad del tren ya casi no me deja focalizar en ellas… (-No, no, no, no, no, no, no, no, no, no!!!, se acerca, Wanda, no sirve!!, por favor, basta!!, hay que salir de este lugar ahora mismo. Ya, ya, ya, ya, ya, ya!!-). Némesis dio la orden. Su furioso grito me entumece el alma y comienzo a pensar con reiteraciones. Como si cada palabra hiciera un eco infinito en mi mente que no puedo detener hasta decir otra palabra que se funde con ésta ensordeciendo a mi tipito, enturbiando su desenvolvimiento, aturdiendo mis sentidos y mi capacidad de razonar. Comienza a subir la adrenalina. Angustia y ansiedad se amalgaman espesamente. Las palpitaciones se vuelven tan violentas que me pareciera tener encerrado dentro de mi pecho a un ser desesperado pegando puñetazos desaforados como si tratase empecinadamente de derribar mi tórax para salirse afuera de mi. Aquello me provoca un gran dolor que seria menos difícil de tolerar de no ser por la atrofia respiratoria que desemboca en el sofocamiento y la asfixia. Me transpiran las manos y no puedo evitar mover insistentemente mi pie derecho como si se tratara de un tic dando pequeñas pero continuas pisaditas que terminan por acalambrarme el músculo de la pantorrilla. Mis glándulas salivales han dejado de segregar el vital fluido. La boca pastosa petrifica mi lengua y me imposibilita el habla. Némesis avanza. Despliega ahora su ejército alrededor de todas las gigantescas murallas de la fortaleza y corre hacia la barbacana dando ordenes hacía uno y otro franco a su paso. Las Gárgolas lanzan sus escalofriantes gemidos batiendo sus poderosas alas sobre el terreno que vaticina la cruel batalla. -Dios esta a punto de defraudarme otra vez –pensé. (-¿Que Dios?. ¿No ves que estas sola?. Y como siempre soy el único acá para ayudarte- dijo el tipito mientras se arrastraba tratando de ponerse en pie para resistir con su último aliento). Estoy sola. Y voy a morir ahora. Nadie puede ayudarme. No puedo contar lo que me pasa. No puedo decirlo. Mi alma se debate entre la vida y la muerte mientras afuera el mundo continua tan ausente para mi como siempre. Tenía que levantarme y salir de allí cuanto antes, tomar un poco de aire... Pero no podía. No podía moverme. Y el solo hecho de pensar que la gente lo notara lo hacía todavía más imposible. Rantes debe de estar esperándome en la estación pero yo no voy a poder bajarme. Otra vez ese “crack” en mi cabeza como si se tratara de una descontractura craneal… Voy a darme vuelta ahora. Respiré tan profundo que tuve que cerrar los ojos y fui acercando el mentón a mi hombro derecho lentamente. Y recién los abriría cuando haya torcido lo más posible mi cuello hacia la espalda. Sentí que se me aflojaba todo el cuerpo. Y lo vi, allí estaba! justo desde donde me llegaba el frío de su helada presencia. –¿Qué haces acá? ¿Por qué ahora? ¿qué queres de mi? ¿Que buscas? ¿Qué te hice? ¿Por qué no me dejas en paz!?- le preguntó mi incisiva mirada clavada en su sonrisa socarrona. –Vos sabes porque vine- dijo su lúgubre voz y sentí que iba a desmayarme. Un poderoso grito de Némesis pone a los arqueros de las torres a disparar sus flechas de fuego que silban sobre el aire arremetiendo contra la nigromancia de Balthazhar que alzando los brazos provoca un torbellino que levanta furiosamente las aguas del foso que circunda la fortaleza. El agua es ahora un monstruo líquido que abre sus fauces que se devora las tropas al caer sobre ellas dejando a muchos en el suelo y apagando el fuego de las flechas. El objetivo primordial de Némesis es ahora impedir que cruce de este lado. Volví la cabeza al frente y entrelace mis manos como si me dispusiera a rezar. Claro que no era aquello lo que estaba por hacer. Mire por la ventanilla, el paisaje pasaba con tanta velocidad que tuve que evitarlo para no marearme. (-No basta no!!! Necesito que me escuches ahora. Wandaaaa, por favor te suplico!!!!!!!-lloraba y yo también quería llorar- Déjame saber que todavía estamos acá!!- mi tipito gritaba desaforado pero a penas me llegaba su voz, doblado sobre si mismo agonizaba y su computadora parecía no responderle). Pero yo entendí claramente su mensaje. Lo que pasa es que quería…trataba de…no puedo decirlo…lo que el me pide es autoflagelación, para que mediante el dolor en mi carne podamos constatar que el castillo sigue bajo mis dominios…de no sentir nada…estaríamos frente a una situación bastante mas que complicada…Pero yo confío en mis guerreros defensivos y su líder…mientras ella este fuerte no creo que haga falta…además aca…hay gente, no puedo. No. No quiero. No. Me clavo disimuladamente una uña en la muñeca para que el dolor me de la respuesta de estar todavía viva. Tengo que salir de acá, tengo que poder. Una tos asmática interrumpía el anacronismo de mi respiración. (-Ya no puedo mas!!! –en su ultimo esfuerzo mi tipito golpeaba el piso con el puño dolorosamente). Apreté tan fuerte mis manos aferradas contra la boca del estomago que se escucho el crujido de todos los huesos de mis dedos. Mandíbula apretada. Sentía que mis sienes me iban a estallar… -Dejame en paz!!! Basta, dije basta, basta Balthazhar!!!!. No me vas a doblegar. No voy a dejarte entrar!!. No te vas a meter en mi castillo. Mi alma es mía!!….Mi alma es mía!!- las palabras se reiteraban en un eco insoportable. No me vas a lastimar. No me vas a lastimar…No voy a dejar que me lastimes… Mi demonio se ponía de pie ahora para venir a mi encuentro. No me hacia falta volver la mirada para saber cuales eran sus movimientos. La helada ponderación de su presencia exaltaba la tónica de mi pánico. Yo podía sentirlo. El lenguaje que nos comunicaba estigmatizaba la entelequia de nuestro vínculo. Me transpiraba toda la cabeza y el viento proveniente de la ventanilla me enfriaba la nuca empapada provocándome súbitos temblores. Toda la realidad que me rodeaba pareció desprenderse del plano tridimensional en que se la percibe habitualmente… ahora se trataba de una infinidad de dimensiones que hacían que mi campo visual se amplificara brutalmente. Aquello me provoca un vértigo abismal. Las figuras se independizan del fondo que las contiene y dan la impresión de estar flotando, de tener vida propia, incluso los colores, los ruidos, los olores. Todo resulta mucho mas real aquí que en la “realidad” propiamente dicha. No puedo tolerarlo mucho tiempo…voy a morirme ahora… Se abrió mi boca (-ahora lo único que falta es que me quede autista y empiece a babear-). No puedo creerlo….la realidad es infinita….y yo voy a morirme, ahora que lo he descubierto…acá sentada al lado de la gorda que le da la teta a su hijo y frente al compungido rostro de Jimmy Hendrix que me observa desde la remera del muchacho que no le quita los ojos de encima a la teta de la gorda a mi lado y empieza a repugnarme. Nunca debí subirme a este tren. O mejor dicho a ninguno, nunca. Si yo aborrezco los trenes. Sobre todo su olor y ese ruido que hacen las ruedas en los rieles (-el mismo ruido que hace la maquina del carnicero para trozar la carne-). Me ponen la piel de gallina. Los trenes tienen algo de macabro…Activan mi susceptibilidad. Es como si al subirse uno se viera despojado del alma, la cual le es devuelta al volver a bajarse de ellos, en tanto que el guarda (-o cualquier otro secuaz del Señor D. que ande subido-) no se empeñe en arrebatártela para siempre. Desde las almenas se preparan los cañones y Némesis balbucea indiscernibles frases alzando la palma de su mano con la vista fija sobre algún punto del horizonte. Un ruidoso caos de estruendos y gritos de guerra no me dejan escucharla…apenas me llegan unas pocas palabras apocopadas….”murum petrae…” dicen…. ante lo cual Balthazhar parece frenarse de improvisto…sin bajar los brazos pero detenido a orillas del foso como por una fuerza que no lo deja seguir… es como si una especie de burbuja invisible cubriera de pronto toda la inmensa región desde la rivera de la gran zanja donde ya no puede avanzar más, dejándolo fuera… Afuera todo esta calmo y cotidiano. Mi cara es la de una chica aburrida que toma el tren un domingo temprano sin importarle demasiado lo que demore su viaje…el cual por cierto comienza a arribar a su fin. El feroz grito de Balthazhar que no puede derribar la barrera me provoca unas terribles arcadas de angustia que trato de mitigar enderezando disimuladamente mi torso y acercando más mi rostro hacia el viento que entra por la ventana. Las tropas de Némesis festejan eufóricos y los ojos de la guardiana me comunica el alto el fuego desde su sucio rostro ensangrentado El aire ya no es tan helado, y la tridimensionalidad natural de mi campo visual se ha restituido. Balthazhar es una especie de humo negro evaporandose lentamente. Némesis ordena a sus tropas llenar de nuevo el foso con el agua traída en grandes cubos de hielo desde las heladas montañas de cristal al sur de la región. Miro hacia la ventana y me parece reconocer el camino, si no me equivoco la que viene es la estación en la que debo bajarme. Tengo mucha sed y ni idea de la hora. El pulso me va volviendo a la normalidad, y comienzo a recuperar poco a poco el ritmo cardíaco. La pesadilla se disipa como una densa neblina al calor del amanecer. Balthazhar se ha ido tan imprevistamente como cuando aparece sin que yo siquiera pueda ya rastrearlo. Némesis envaina su espada. La batalla ha terminado. El castillo ha sido defendido una vez más, pero cada vez es más terrible la victoria... La respiración regresa a su estado natural...y suspiro como quien retorna a la superficie luego de haber permanecido largos minutos bajo el agua. Si, esta es la estación. No lo veo a Rantes. Voy a tener que esperarlo, mejor así me recupero un poco. Al bajar fui a sentarme a un banco en el que afortunadamente no había nadie mas, abrí mi bolso y me puse a preparar el mate, Rantes seguro estaría por llegar, de todos modos tenia la garganta tan rasposa que tomar un poco de liquido no me venía para nada mal. (-mira toda esa gente!!!- gritó mi tipito recomponiéndose malhumorado del quiebre- que saben!? que hacen?! Que entienden!?) Nada, y no me importa…(-que sentido tiene tanto sufrimiento!?, adonde nos lleva todo esto!?-). Tanta carga fonóptica tras el encuentro con Balthazhar altera el sistema de mi tipito dejándolo aturdido por un buen rato. Levanto la vista y bruscamente percibo que mi vinculo con la realidad se vuelve metabólico... y presuncioso. Estoy sola (-estoy sola?-) Que extraño …(-que hay?-) Nose…no viste? (-si, que es?-) La sensación de vacuidad en la muchedumbre….la sordera de un bullicio enardecido… fantasmagoría de la realidad, o sea mi realidad…(-la sensación de un panóptico foráneo haciéndose introspectivo….?-) como decirte….. (-habrá que observar con detenimiento entonces-) ….estar atentos, y esperar…. [1] Referencia a Madame Le Morte. [2] Antropomorfización del hago, destino, suerte o azar. [3] Antropomorfización de los “mecanismos de defensas”: Guerrera que custodia y protege el Pasto Imperio de Wanda Wenzel de las ofensas extrajeras. De "El Endemico impostor y sus antropomorfizaciones alegóricas"

La Ruta Inversa



“…a veces el futuro es un sueño cerrado
y uno arroja la llave al precipicio
el corazón a veces nos despierta a los gritos
y uno se vuelve sordo de ternura”
(Mario Benedetti. Cinco veces triste)


Completamente devastado llegue a la estación para regresar a mi casa. Me senté junto a la ventanilla de espaldas al sentido que va el tren. No tengo ganas de llorar. Lo que tengo es una tristeza inmutable que poco a poco va escarchando los contornos de mi corazón famélico. Cuando elegí esta carrera sabia que iba a poder ahuyentar a la muerte de unos cuantos pero mis formulas químicas, mis tratamientos…no son una varita mágica, puedo retrasar su llegada… puedo evitar que lleve a cabo algunos de sus macabros antojos y caprichos… pero no soy dios.
No soy dios… quien es dios?... quien soy yo?...
“Cuando un medico pierde la fe…solo puede redimirlo un buen scotch en las rocas, mijo?” Oigo la voz del abuelo, si, eso decía el abuelo…el también fue medico. Y borracho. Murió por culpa de la segunda guerra mundial sin desmerecer la hepatocracia que tiranizó su organismo. Los ingleses lo tenían preso en Sudáfrica porque era alemán, los alemanes lo perseguían porque era judío. En Argentina lo refugiaron creyendo que era nazi. Mi padre nacería en Pretoria y conocería esta tierra en la búsqueda de su progenitor alojado en el Barrio Agrario de Rió Gallegos. Mi abuela eligió quedarse en el suelo que le salvó la vida….o mejor dicho que le enseñó a vivir.
Abrí la valija y me puse a buscar algo mientras le daba play al mp3 y comenzaba a escuchar Ein Heldenleben de Richard Strauss. Siempre soñé con aprender a tocar algún instrumento, pero la medicina absorbió toda mi atención, a ella he dedicado todos estos años de estudio e investigación, de servicio incesante. Siempre supe que había nacido para ser medico, esto es lo único en lo que realmente me destaco… salvo en días como los de hoy.
Me pregunto que planes secretos tendrá un dios que deja morir a una pequeña de 6 años. No. Ya se que no es ningún dios ni ninguna fuerza. Causa y consecuencia. Pero… ¿Por qué? Se que no tiene caso preguntarme todo esto…se que nunca sabré el porque de muchas cosas… se que mi lado racional lo considera una inútil perdida de tiempo, y sin embargo no puedo evitar sentir este fastidio…esta desazón…esta tristeza que transforma todas mis lagrimas que caen hacia adentro en filosas estalactitas que se clavan como astillas en mi alma.
El tren por fin arranca y el viento que aumenta junto con su velocidad me trae un delicioso aroma a canela…Levanto a penas la vista y allí descubro unas blanquísimas manos juntas aferradas contra el vientre, descansando sobre un bolso azul cargado de abultadas cosas sobre su regazo. Sigo subiendo la vista hasta encontrarme con su pálido rostro sobre el cual se destacan el rosado de sus finos labios. Cándida y serena…sus ojos encierran primaverales pinos en llamas de un fuego que pretende simular frialdad. Tose. Gira su cabeza y la vuelva al frente. Parece aburrida. No es muy linda…su belleza es mas bien inexplicable. No esta en su fisonomía sino en el alma que se esconde dentro de ese cuerpo que no puede más que pasar desapercibido. Pero yo la descubro y veo algo mas detrás del amarillo fuego que corona esos verdes pinos, veo una guerra…veo una bestia en el sigilo custodiando a una triste niña maniatada. Veo… un hada…veo sus alas de….de murciélago?
Suspira como con fastidio, tal vez se haya dado cuenta que la miro e intenta rechazarme. Trato de esquivar la mirada, pero lo que encuentro es la desagradable teta de una gorda amamantando a su hijo, y el rostro de Jimmy Hendrix en la remera de un púber bloqueando mi visión hacia el pasillo. No puedo evitar volver a observarla…algo intraducible atrae imposiblemente mi atención hacia ella.
Creo que podría enamorarme de una mujer así, creo porque nose… nunca estuve enamorado,…o si, una vez, pero me parece que aquella época no cuenta.
Para entonces la mas codiciada de la clase había sido mi novia desde los 16 años, conocía mi casa, mi familia, yo la suya y así fuimos creciendo a la par, descubriendo las primeras novedades del mundo juntos. Todos decían que estábamos hechos el uno para el otro, a veces nos peleábamos pero de alguna manera siempre volvíamos y nos íbamos de vacaciones…teníamos planes en común, ninguno de los dos podía imaginarse ya un futuro sin el otro…parecía que estábamos predestinados en nuestra unión. Atravesamos tristezas y alegrías propias y mutuas creyendo que eso nos habilitaba a considerar que no cabían dudas sobre la perennidad de nuestra pareja.
Hasta que una día, después de hacer el amor, me puse a mirarla mientras me fumaba un cigarrillo. Su cuerpo desnudo enredado entre las sabanas resplandecía en la escasa luz de la habitación. Estábamos en Calafate, habíamos ido de visita a lo de mi abuelo que la quería con especial aprecio porque decía que le recordaba a la abuela….sus hermosos lacios cabellos rubios y sus rasgos nórdicos. Éramos la pareja perfecta. Salvo por un pequeñísimo detalle que pude descifrar aquella noche mientras ella dormía como un ángel entre las nubes a mi lado. Era hermosa, dulce, compañera, aunque la mayoría de la veces no entendiera ni medio los verdaderos motores que propulsaran mi vida, o tal vez nisiquiera los supiera yo mismo, pero si yo consideraba que algo debía ser…ella lo apoyaba ciegamente.
Soñaba con darme hijos, hermosos hijos que cuidaría con afanosa dedicación, me esperaría cada noche al volver del trabajo, y se seguiría viendo siempre tan esplendida como ahora, y hablaríamos de lo rica que esta la cena y la importancia de poner rejas en el frente de la casa, y planearíamos donde irnos de vacaciones con los chicos, y donde dejar el perro. Ella se ocuparía de todo aquello en lo que yo jamás me he sabido ocupar…porque jamás le he encontrado demasiado sentido…o trascendencia. Y entonces la mire con desilusión. Una mujer tan bella, tan dulce y buena estaba enamorada de mi…o estaba acostumbrada a mi…o ya no sabría como existir por fuera de mi… porque ya el destino había elegido por nosotros, porque nos había cruzado en el camino de tan jóvenes para que viviéramos todo, para que nos conociéramos tanto…para que al final sintiéramos que no había porque molestarse en fijarse mas allá de lo que nosotros juntos ya éramos.
Ella había sujetado su vida a mi, su pasado era yo, su presente era yo, y por deducción transitiva no habría entonces porque dudar en que también su futuro iba a serlo. Aplaste la colilla del cigarrillo en el cenicero que enseguida apoye sobre la mesita de luz donde me encontré con una fotografía de su cumpleaños 19 que estaba usando de señalador en su agenda. Yo la besaba ignorando la cámara y ella que sí sabia que nos fotografiaban espiaba por un ojo y sonreía sin soltar el cuchillo con el que acababa de cortar la torta cargada de velitas. Imagine la misma imagen pero en nuestra fiesta de bodas. El mismo beso, la misma expresión de dicha inocultable en su rostro, mi brazo sujetándola por la cintura…todo igual…salvo los trajes de ocasión y la torta mas grande.
Ella era feliz con el sueño de esa vida. Ella no tenia otro sueño mas que esa vida y por eso su felicidad era algo tan fácilmente realizable….y de pronto una seguidilla de palabras inconexas se volcaron sobre mi: mundano… mediocridad… caducidad… vacuidad… conformidad… tierra yerma.
Y yo sabia que mi felicidad se alejaba por completo de lo que en ese sueño ella esperaba. Acaricie su espalda y pareció ronronear. La amo pero no por lo que seremos sino por lo que hemos sido.
Mañana al despertar todo habrá cambiado. Las necesidades mas ocultas de mi alma no se condecian con el sueño de aquella mujer que supeditaba su felicidad a mi presencia en su vida. Esa dependencia es donde mas claramente veo la trampa que nos ha tendido el destino. Sería cómodo quedarnos juntos y seguir la inercia de las circunstancias… pero presiento que estoy desviando el rumbo para el que fui nacido, o para el que quiero aprovechar mi vida, es como si supiera que fuera a perderme de algo que no se explicar en palabras, algo que ella jamás entendería ni podría implicarla. Algo que sin duda tiene su precio, y que por supuesto soy perfectamente conciente de esa paga. Su alma sencilla su vida común… la ajenan del mundo al que pertenezco, un mundo sediento que pese a todo… no puede mermar esa sed…
Ha vuelto a toser y no deja de mover su piecito impaciente. Quisiera saber en que va pensando…imagino que me mira ahora y me recita un poema de Benedetti “No te salves” me dice…”…ni ahora ni nunca” y me rescata del hospicio...beso sus labios de hada y deshiela con el mismo fuego en que arden sus verdes pinos la tristeza que me invade adentro.
El tren se detiene esta vez en mi estación, pero no bajo. En un acto que poco tiene de razonable me he quedado a contemplar un poco más a esta pequeña musa que arremete contra los hielos de mi alma sin percatarse siquiera de su maravillosa magia.
Puedo preguntarle la hora y así empezar una charla pero no veo que lleve reloj. Su ignorancia peyorativizante me vulnera. Qué estúpido me siento en situaciones como esta!.
El tren vuelve a detenerse. Se levanta. Se baja acá? Ya? Te vas tan pronto?...Súbitamente descubro que fui todo el viaje con la mano metida en la valija y recordé que mi intención al subir había sido tomarme una aspirina, pero ya no me hacía falta, de modo que lo cerré abruptamente, me colgué sobre el brazo el guardapolvo y baje detrás de mi hada.

De "El Endemico Impostro y sus antropomorfizaciones alegoricas"-

El Inexorable Mundo de la Sed

“Un laberinto es una casa labrada para confundir a los hombres;
su arquitectura, pródiga en simetrías, está subordinada a ese fin (…)
Abundaban el corredor sin salida, la alta ventana inalcanzable,
la aparatosa puerta que daba a una celda o a un pozo,
las increíbles escaleras inversas, con los peldaños y la balaustrada hacia abajo.
Otras, adheridas aéreamente al costado de un muro monumental, morían sin llegar a ninguna parte,
al cabo de dos o tres giros, en la tiniebla superior de las cúpulas.”
(Jorge Luis Borges. El Aleph).


El día estaba hermoso…el sol resplandecía los colores del otoño, la brisa corría dulce y no hacía frió. Al sorber el primer mate sentí que me volvía el alma al cuerpo. Me encontraba extremadamente extenuada, y aunque quería olvidarme no podía evitar recordar episodios del horror que acaba de enfrentar. (-no se puede seguir así…¿cuánto tiempo mas se puede seguir así!?...- mi tipito se queda siempre muy afectado después de cada batalla como esta…es que el es el primero en caer…). Ya lo se…-dije dando un profundo suspiro mientras movía la cabeza de un lado al otro descontracturandome el cuello y observando que el cielo llenaba mis ojos de una envolvente diafanía celeste.
Por fin oí la voz de Rantes: “eh Wanda !!!”; mire hacia el. Allí venia agitando frenéticamente su mano izquierda con una sonrisa de par en par, a paso lento….claro, pero entusiasta. Enseguida me llamo la atención su atuendo, primero traía puestas unas sandalias (-esta bien que no estaba haciendo mucho frió pero…tampoco para andarse en hojotas por el otoño…-), unos anchos pantalones blancos arremangados por sobre los tobillos y una especia de camisola naranja de mangas cortas que le quedaba largísimo…encima se había dejado crecer salvajemente el pelo y sobre todo la barba.
El dice que yo soy su Hada Madrina…tal vez porque de a poco fui siendo la única que lo visita los domingos y ahora lo dejan salir para venir a buscarme. El instituto psiquiátrico queda a unas cuantas cuadras de la estación y vamos caminando.
Esta vez fuimos charlando acerca de la complicidad del tiempo en las artimañas especulativas de la Logia Triyuntar. Y mientras me contaba sus últimos descubrimientos, comencé a sentir unas terribles ganas de contarle sobre mi reciente encuentro con uno de sus miembros vitalicios…pero algo dentro mío me impedía hacer alegaciones alusivas.
Al llegar, el procedimiento de siempre. Dejar el bolso y todo objeto que pueda considerarse como potencialmente peligroso, cargar solo el recipiente de plástico con las galletas, el mate y mi libro. Una vez dentro nos sentamos en el parque.
-¿y…?- me preguntó Rantes tras una profunda exhalación contemplativa hacia los alrededores- …tu esquizofrenia como va?-
-shhhhh!! che! A ver si te escucha alguien y me dejan acá adentro- bromeé, aunque creo que consideré aquello más bien en serio…- ….además lo mío no es esquizofrenia. “Mi tipito” es solo una metáfora que forma parte de un todo indivisible…(-a saber…-): YO.-
Rantés echó una carcajada mientras preparaba el mate.
-Entendes?, o sea… yo se que “el” soy yo (-que “yo” soy ella -)….que ambos somos la misma persona (-exacto-).
-le pongo azúcar?-
-Más vale! Para amargo esta el kinoto. ¿Y vos?, con tu terapeuta como te va?, ¿sentís que te sirve el tratamiento?.
-Me siguen medicando…Nst! yo estoy fenómeno!, no se porque insisten en dejarme acá adentro….
-¿Pero vos le explicaste que te sentís bien…y eso?- mordí una galleta.
-…si, si…lo que pasa que el tipo no me entiende…no entiende que yo soy El Sol…-dijo indignado y cebó otro mate.
-…uhm…..-al principio no supe que agregar por lo que exageré el efusivo mascado de la galleta que hacia unos segundos ya había sido digerida-….viste que lindo esta el día hoy?…-por fin me anime, o no tuve mas remedio que decir cambiando de tema.
-Si, esta igual que el día que llegue a La Fuente….entonces estábamos Zeus, Júpiter, el cometa Halley, mi clon y yo cuando me di cuenta que mi amigo Cosmos se había tomado el olivo….- dijo pasándome el mate y sin mover la mirada que clavaba ahora hacia un hombre en silla de ruedas al otro lado del parque.
Falseteé una carraspera y saboreé ruidosamente el mate (-síntoma de nerviosismo-)
Un breve silencio me pareció una eternidad…
-¿Quién es ese?- le pregunté- porque mira tanto?.
-¿Ese?...entró hace poco…dice que lo persiguen unos tipos que quieren vengarse…-
-¿Vengarse de que?-
-Personas que el debió de haber tratado muy mal parece, dice que lo vigilan y persiguen, que lo vienen a buscar...es un paranoico…oye cosas, ve cosas….y pareciera que se comunicara con los gatos…siempre lo siguen y obedecen…
-Si…veo, pero no te perturba como te mira?-
-Ja Ja! No no te perturbes Wanda,…no te olvides que estas en un instituto neuro-psiquiátrico- largó una risa que me sonó algo morbosa- Acá nos tienen a todos empastillados…, el que no esta “ido” camina como haciendo “pan-queso”…así nos mantienen mansitos…-su tono se volvía sarcástico- es que lo que nosotros “vemos” y “sabemos” es demasiado heavy para la sociedad!- dijo de una manera que me provocó cierto súbito escalofrío.
-¿…y que eso que ustedes saben?- dije deseando que el invalido por fin se fuera.
-…bueno…eso depende de lo que vos estés dispuesta a…-comenzó a decir y se tildó en la mitad
-….a que!?-
-…a animarte a conocer-dijo por fin y volvió la vista al frente. Entonces yo también guié mi vista hacia el mismo objetivo que el, es decir hacia el hombre de la silla de ruedas,…pero este ya no estaba allí!....giré hacia un lado y al otro…incluso me volví hacia atrás y nada, no… ya no estaba al alcance de nuestros ojos…pero no era aquello lo que me incomodaba, sino el hecho de que Rantes y yo aun siguiéramos bajo el alcance de los ojos de este.
-…nosotros….los miembros del Mundo de la Sed…-comenzó a decir -…somos únicos en nuestra especie, pero como vos muy bien sabes…algunos se animan a explorarlo mucho mas que otros…y digamos que vos, si bien perteneces a el…aún no fuiste lo suficientemente audaz como para encontrar el manantial que se oculta en sus mas profundas entrañas…único capas de curar La Sed…-
-…no se trata de audacia…creo que a veces me doy cuenta que adentrarme en alguno de sus parajes puede conducirme a un laberinto sin salida y ya no voy a poder volver…-
-…y que importa volver?!!- me interrumpió- volver a que? Volver a donde? Volver a esto???-
-Nose…es que al entrar…suelo no querer salir, digo, aunque nunca pueda evitar regresar… …es como si en realidad anduviera por donde se que estoy …segura, que es lo mismo que quedarse afuera…-dije sin comprender demasiado lo que estaba diciendo y mis pensamientos se empezaron a empastar.
-es justamente lo que trato de explicarte- sorbió otro mate y miró sobre mi hombro, cosa que me impulsó instintivamente a volver mi cabeza hacia atrás con cierto sobresalto…pero no había nada-…mirá, cuando Júpiter me robó el alma y fue Sol y Júpiter a la vez…me dejó a mi sin nada…entonces yo fui La Nada…fui el vacío…y no sabia en que iba a transformarme después…Entonces aparecías vos-
-yo?!- interrumpí confundida por el vertiginoso giro que había dado la conversación, sobre todo teniendo en cuenta el desiderativo de la conjugación del verbo aparecer.
-Si, vos, encapuchada de negro y me avisabas que me iban a violar y hacerme cosas horribles...que estaban conspirando contra mí, que ya sabía demasiado… Y me asuste tanto que no sabía que hacer…-
-violar…?-
-…entonces pensé en hacerme asesino…-mi diafragma pareció entumecerse bruscamente y mi respiración se cortó en seco por un instante-…porque tal vez matando a alguien yo podría recuperar mi alma, completar el proceso de transmutación…-
-Pero hubieras caído en la trampa…, porque matando no se recupera el alma, sino que se la pierde para siempre- dije tratando de sostener la tónica de sus palabras, y disimulando mi nerviosismo para que me creyera convencida de lo “coherencia” de aquel dialogo.
-…y entonces apareció ella en bicicleta, toco mi mano y se marcho. Yo me la quede mirando hasta que me di cuenta que me había dejado un papelito en la mano…- buscó en el bolsillo trasero de su pantalón y me entrego un cuadradito de papel amarillento, lo abrí y lo que vi en el fueron solo unos números que al principio no parecían tener ningún sentido:
5015 37 507
-…te dejó el teléfono?- pregunté procediendo equivocadamente a través de la lógica ordinaria.
-No. Me devolvió la luz, mi luz, mi energía, me devolvió mi alma…y volví a ser yo otra vez- mientras el hablaba mi mente se había quedado detenida en aquellos números; mi tipito con sus gafas puestas levanto de improvisto su rostro ante mi y gritó…-
-Sois el sol…-dije casi en un susurro involuntario. Rantes solo sonrió y volvió a guardarse el papelito.
-y cuando creí que ya no iba a volver a verlo…Cosmos regresó. Sabés como apareció el chabón??...-reía al recordarlo- como un viejo con gorro ruso viste esos de piel… y se sentó conmigo a charlar en el banco donde minutos atrás, mis amigos y yo nos habíamos sentado a debatir sobre el diluvio con el Flaco…-

Todo aquello comenzó a molestarme. Como es posible que mi amigo… el mismo pibe que yo conocí tan fresco y divertido hace 7 años atrás en la facultad, cuando sin querer lo empujé mientras el trataba de despegarse un chicle que había pisado y se le había hecho un pegote en la zapatilla…que se juntaba a estudiar con nosotros, que charlaba y hacia bromas todo el tiempo, y tocaba la guitarra en cada reunión animando la fiesta…como es posible que un día de repente se despierte y … puf! Zacate!… adiós cordura… adiós sano juicio … adiós chico fresco y divertido … buen día esquizofrenia! bienvenido al psicoantro! … Siento que en algún momento va a cortar el cassette y me va a decir “te estoy jodiendo” o “como pega este faso” … (-el que acabo de descubrir que antropomorfizó y bautizó con el nombre de “Cosmos” un viejito místico que usa un gorro de piel ruso-) y entonces me tranquilizaría… pero no, el no esta acá… está de veras lejos, profundamente comprometido con el Mundo de la Sed mojándose las patas en esa maldita Fuente del “saber” o de locura! (-yo diría que el agua más bien ya lo tapó…-alegó sarcástico mi tipito). Y trato de decodificar sus proyecciones…porque uno en los sueños como en las metáforas trata de mandar un mensaje subliminal esperando ser interpretado… pero cada día pierdo más la fe en lograrlo…(-sueños…metáforas…no se hasta donde homologarlo con ciertos tipos de … “desvíos involuntarios del aparato psico-neurálgico-emocional” hacia una especie de conciencia inconsciente….-se rascaba la cabeza mi tipito). Bueno pero alguna explicación debe de tener todo ese delirio …(-o no…-).

-Esta haciendo frío… ¿porque no entramos?, además… en un rato tengo que irme…-dije
Nos pusimos de pie y levantamos todas las cosas. Fuimos por el caminito hacia la entrada del comedor del Instituto. De pronto me pareció sentirme observada…pero me convencí de que se trataba tan solo de una sugestión más o menos subconsciente. Rantes encendió su vigésimo cigarrillo y dejo caer por décimo tercera vez el encendedor al piso. Inmediatamente me dispuse a recogerlo…el podía hacerlo pero su cuerpo, sus movimientos se habían vuelto extremadamente torpes y lentos…asíque me pareció un buen gesto de mi parte…y en ese momento escuché su voz musitando cierto indescifrable léxico: “tignah vhagmzn minahz- pareció decir y me incorporé rápidamente –eh? Que?- pregunté.
-… que sos mi hada madrina…-bajo la vista un momento como avergonzado, volvió a mirarme como un devoto a su santa estampita cuando le reza para pedirle algo, y reiteró señalándose el pecho con la mano izquierda –MI hada madrina- y esta vez ya no estaba dirigiéndome la mirada a mi, sino a alguien o a algo detrás mío, pero ya no me volví para ver que o quien era….porque siempre terminaba no viendo nada, además me vinieron unas terribles ganas de abrazarlo….creo que me conmoví, o me llene de tristeza o me asuste, o todo eso junto a la vez…
-…gracias…aunque debo de ser un hada bastante mediocre porque ni alas tengo!!- traté de ser graciosa pero su rostro continuaba serio (-porqué no usas tu varita mágica y aparecemos en casa?-alegó mientras se mecía en su hamaca paraguaya mi tipito)-…bueno…ya me tengo que ir yendo…-lo abracé fuerte…y me despedí.
Mientras salía, me volví para que el me saludara desde la puerta, y entonces quedaba claro….el de un lado del vidrio…yo, del otro…
Esta era la parte donde siempre sentíamos el abismo entre su rivera del Mundo de la Sed y el mío…y en el medio el cruce de aguas demenciales (-el cruce del Aqueronte…-dijo mi tipito pensando en cierto capitulo de cierto libro que lo habría marcado…)
Y entonces vi que detrás de el se acercaba el hombre de la silla de ruedas, nuevamente con sus misteriosos ojos clavados en mí.

Me di media vuelta y continué caminando hasta doblar la esquina…y sin embargo aún no pude quitarme aquella sensación de estar siendo observada…

De "El Endemico impostor y sus antropomorfizaciones alergoricas" -

La indolencia del Desmodus Hematófago: Indalecio Iberlucea




“Cuando un hombre, por un hecho casual,
o por síntesis reflexiva de sus descubrimientos cotidianos,
comprende que el mundo está mal hecho, digamos, es una cloaca,
tiene que elegir entre tres actitudes:
o lo acepta, y es un perfecto canalla como ustedes,
o lo transforma, y es Cristo o Lenin, o se mata”.
(Abelardo Castillo.
“Also Sprach el Señor Nuñez”)



-Lo que pasa es que vos…quiero decir que sos una persona…eh…¿como ponerlo para que se entienda? –finjo razonar en voz alta- emm...mas bien tranquila… o sea…nada, a lo que voy es que de repente, por ahí como que- (-¡“Bla”!- me gritó el tipito recostado desde su hamaca paraguaya) - ….no se, no te da demostrar tanto asiiii…. – estiré la “i” lo mas que pude e hice un ademán con el dedo índice como si fuera la hélice de un helicóptero agitándose.-

La verdad es que no encontraba una manera, mas o meno sutil de decirle que es…(-¡un mediocre!!- gritó mi tipito ya fastidioso)…si bueno, que es una de esas personas que no se complican demasiado con nada porque no se detienen a pensar las cosas mas allá de su mera forma (-de hecho solo ven la forma-)…o nunca asocian denotaciones con connotaciones. Los de su especie nacen para quedarse a vivir en la superficie del mundo y casi nunca ven, entienden o siquiera conciben lo que acontece un paso más adelante de sus narices.

Son seres de reproducción. Nacen, comen, cagan, se aparean, se casan, tienen hijos, consumen todo lo que pueden…sin jamás preocuparse demasiado por el sentido de las cosas o incluso por la existencia de su ser y la realidad a la que este le tocó estar inmerso. Y no por carencia de medios, que quede bien en claro. Hablamos de comodidades mentales que van mas allá de los medios materiales de existencia. No les importa otra cosa que su propia seguridad falaz. Viven para y por ella. No sirven para nada más que eso, y “eso” es “todo”. (-Gente, solo, del mundo de las cosas….-). Exacto.

-No, bueno… - interrumpió por fin antes de que se hiciera demasiado evidente mi “titubeo”-…yo soy un tipo eufórico, no te creas eh!…, pero mas bien introvertido –.

Y entonces por surreal obra de mi tipito vi como por un lente angular, el rostro de aquel dolicocéfalo de endurecidos rasgos caucásicos y rubia cabellera peinada a la gomina, inclinarse hacia mi con su mano estrechada, presentándose educadamente en un acto casi reverencial:
-Hola si, que tal… el “eufórico introvertido”, un gusto…- y un ardiente olor a mentol mezclado con el inocultable vaho etílico proveniente de las mefíticas profundidades de su putrefacto hígado casi me voltean.

Tengo que soportarlo, y demostrarle confianza y simpatía… (-odio a este gusano pusilánime!-). Pero es el único que puede ayudarme a conseguir la información que yo necesito. Estoy segura que aquel hombre no era un suicida. Ningún suicida se arroja a las vías exclamando suplicas, pidiendo auxilio. Y esto lo se porque escuche los testigos que lo vieron ese mismo día que el subte quedo suspendido por horas debido al “accidente”. Además no se murió enseguida (-eso es lo que nadie sabe-). De hecho mejoró bastante, aunque su destino ya había sido escrito…(-literalmente hablando-).

Recuerdo el día que me lo encontré, aún desconociendo yo por completo su verdadera identidad (la que mantenía oculta por cuestiones que luego me iría revelando), grandes y oscuras ojeras bajo sus tristes ojos hundidos le daban a su pálido rostro una expresión de eterna agonía. “Son ellos…” murmuraba con paranoica inquietud nerviosa y entonces sacaba un anotador del bolsillo y escribía casi frenéticamente algo y lo guardaba. Aquel procedimiento daba la impresión de aliviarlo, aunque más bien lo subsumían en una tensa expectativa de secreta sospecha hacia su entorno, que aunque vacío, aparentemente en su mente poblado de fantasmas. Y yo primero pensé que veía fantasmas…pero después supe que no, no precisamente…

Luego, poco a poco fue mejorando asombrosamente, y hasta se hizo amigo de Rantes y algunos otros internos del manicomio. Hasta que un día Rantes se escapó en aquella extraña fuga con otros dos internos, y ya no volvió más al Instituto Psiquiátrico, estuvo perdido durante algunos meses hasta que un día recibí una llamada suya desde el Borda...pero para entonces muchas cosas habían sucedido ya.

- Si…te iba a decir justo eso…que tenés pinta de “eufórico introvertido”- dije de una manera que solo a mi y a mi tipito podía causarnos gracia. El se quedó serio pero no lo dejé hacer ningún tipo de conjeturas- yo me voy a pedir un capuchino con canela….vos?- (-mejor un whisky, doble!-)

Inmediatamente nuestra charla nos condujo al terreno donde el quería llevarme, con su único interés, fundando en el hecho de que yo fuera mujer y su ilusa idea de que –por obra de un inusitado marasmo cósmico- pudiera llegar a darle bolilla a su tan desagradable ser.

Entonces comenzaba su nauseabundo discurso cargado de, por así llamarlas “indirectas alusivas” (bastante poco suspicaces) que no solo no se condecían con su almidonada imagen de burócrata de carrera sino que por el contrario daban cuenta de una vulgaridad, hija -deduzco por mi parte-, de la escasa relación con el sexo opuesto (-como con el “sexo” en general- agregó mi tipito mientras acomodaba colgado de la escalera unos libros en lo mas alto de la biblioteca).

Escuchar su risa, inmunda, entre sus dientes amarillentos de nicotina, con esa mirada de regodeante altanería me provocaban una casi incontenible violencia hacia su persona a la que solo me resistía por el único interés que yo tenia sobre el: obtener el expediente del caso ”Radvanji”.

-Bueno bueno…veo que realmente estas obsesionada con tu tesis doctoral…-
-Ay si…estoy noche y día pensando en ella- aludí sobreactuando el énfasis (mi tipito ríe descomunalmente y casi pierde el equilibrio en la escalera).
-Veo….ahora ¿porque tanto interés en ese hombre, es familiar tuyo?.- observe una crucecita que le colgaba del cuello (-que asco que me dan los hombres con bijou…-). Seguro que es católico ortodoxo, si, pobre, si….ay! que infeliz…deseo tanto pero tanto escupirle un ojo en este instante.
-Era intimo amigo de mi abuelo…Que Dios lo tenga en su gloria – agregué mirando hacia el techo. (Ahora si, mi tipito rodaba por el piso a carcajada suelta, mi abuelo era mas ateo que yo…)
-ah….- se limito a acotar secamente como todo ser falto de sensibilidad y de tacto sobre cuestiones de delicados sentimientos humanos.
-Por eso…mi tesis pretende mejorar el tratamiento de los enfermos bipolares…-
-Seguro. ¿y vas a hacer algo hoy a la noche?-
-Tengo una cena familiar…-me siguió mirando, (cosa que me provoca un escozor inexplicable), como esperando el resto de la frase por lo que rápidamente improvisé- ….mi tía Amanda salió bien de una operación cardiovascular y bueno…es una tía muy querida en la familia…los sobrinos le preparamos una cena sorpresa…no puedo faltar-
-Guarda a ver si de la sorpresa le dan un paro!!!- dijo bromeando como quien hace un chiste machista en medio de un congreso por los Derechos de la Mujer. (-ay! No puede ser mas imbécil!! Quiero pegarle!! Quiero pegarle, por favor!!!-grita mi tipito alzando los puños apretados de ira). Hice una mueca de sonrisa y achiné los ojos…
-Entonces el viernes …. como acordamos…-continué saltando a mi terreno como una mosca que escapa en el exacto momento en que intentan atraparla.
-Si si…esta bien, yo esta tarde dejo todo preparado, pero no podes llevarte ni sacarle fotocopias a nada, solo leerlo allí mismo y dejarlo todo como lo encontraste.-
-Entendido-
-Después cuando termines tu tesis podemos ir a festejar no te parece?- una arcada casi me impide continuar con la farsa.
-Espero terminarla…. algún día…pero le agradezco Indalecio…- Toso secamente. (-eso es lo que yo llamo “patear la pelota a la tribuna”-).

Indalecio Iberlucea es un asqueroso hombrecito que nació para ser un asiduo burócrata de cepa. No porque aquella tarea le resulte un primer paso inevitable para poder alcanzar luego un lugar mas concreto en lo político o académico. No. Simplemente por herencia. Su abuelo fue burócrata en el mismo edificio, su padre lo mismo y ahora le había llegado el turno a el (-si dios me hace nacer en la cloaca…y nado entre la mierda….pues entonces seré un sorete mas!-bromeó mi tipito). Claro!... nada de complicarse demasiado la existencia…lo que en otras palabras seria, “nada de asumir una existencia”…lo que a su vez implicaría… “nada de existir”. Toda su vida esta glosada por ritualezcos ordenamientos minuciosamente premeditados. Me da asco. Me indigna su apatía por cuestionarse absolutamente nada, por ser y hacer las cosas porque están ahí y punto...y encima parece una babosa arrastrándose en su brillante mucosa cuando aparece alguna mujer por la oficina y dice estupideces que no hacen mas que incomodarlas. Es una miserable sanguijuela. Alcahueta, rastrero, cobarde y chupa media de sus superiores. Todo un miserable.

Una vez que obtuve mi propósito, huí lo más pronto que pude de aquel asqueroso ser despreciable y al llegar a mi casa discutí con la vieja de al lado que estaba sacando la basura a las 5 de la tarde.…

-La basura se saca después de las 7 señora!- dije con tono agresivo. Y me aleje agregando unas cuantas blasfemias en cadencia. La vieja se me quedó mirando estupefacta con la bolsita en la mano y la boca semi abierta durante todo mi desquiciado discurso, y para cuando intento reaccionar yo ya estaba cerrando la puerta del ascensor.

Exageré y me jacto. Y la verdad es que me importaba menos la basura de la vieja, como las reglas municipales…pero, Ahhh!!! realmente necesitaba descargar contra alguien algo de toda la violencia que traía encima, y nada mejor que la tosca mezquindad de una vieja de mierda que me vive hinchando las pelotas.


De "El Endemico impostor y sus antropomorfizaciones alegoricas" -



La magia inconcebible



“Nadie quiere tu secreto mas que vos…”
(El Indio Solari).

Tomo una lapicera y se puso a escribir posesivamente, como si estuviera haciéndole incisiones macabras al papel con su cacografía desgarrada.
Su libretita y lapicera las cargaba como un caza vampiros no se despegaría jamás de su crucifijo y el ajo.

¿Ellos quiénes?. Nunca contestaba. Hasta que un día el me observaba desde el patio cuando yo iba caminando por el pasillo a su encuentro. Habíamos acordado realizarle la terapia en el patio, ya que el aire libre lo hacía sentirse mucho mas relajado. Y yo me disponía a avisarle que pospondríamos la sesión para dos horas más tarde, dado que me había surgido una reunión a la que no podía faltar.

Una muchacha (-algún familiar que también anda de visita- me acuerdo que pensé) me detuvo para preguntarme la hora. –Una menos diez- la muchacha agradeció con una sonrisa, o me pareció que sonrió, porque a decir verdad nisiquiera la miré en aquel momento al contestarle, pero si la hubiera mirado, estoy seguro de que ella hubiera sonreído para mi, y de alguna manera puedo ver esa sonrisa ahora si lo pienso. Pienso en aquel momento y puedo verla. Verla imaginada se ha vuelto mi más desquiciado habito personal últimamente. Y se alejó sin decir palabra. Hecho al que no le di ni la más mínima trascendencia, como a la mayoría de las cosas importantes que suceden en la vida (quiero decir, en mi vida) pero de pronto noté cómo para aquel hombre, aquel brevísimo suceso había cambiado el sentido de las cosas.

Desde entonces comenzó a contarme todas sus historias con minucioso detalle. Hasta llegar a confesarme con sus apesadumbrados ojos llenos de lagrimas haber sido él mismo el homicida alevoso de cada uno de aquellos extraños personajes que me fue describiendo. No le creí sus lágrimas, porque no las lloraba por arrepentimiento ni compasión por los aberrantes sufrimientos de esas victimas sino por el terror que le ocasionaba pensar en la venganza de todos ellos….y en como no había prevenido esto antes. En ningún momento había arrepentimiento o culpa por las aberraciones cometidas...o que decía haber cometido ya que no se confirmaba aun que hayan sido reales o que hayan estado tan solo en su mente.

Sentí rechazo. No podía creer que aquel hombre hubiera matado a tanta gente de maneras tan impresionantes. Durante el día disfrutaba dándole de comer a los gatos que prácticamente poblaban el hospital tanto y más que los pacientes. Jugaba con ellos, los acariciaba por horas y hasta he notado que les habla como en un extraño lenguaje en un tono misterioso.

Es totalmente amable con los demás internos, sobre todo con los más críticos, y estos lo siguen y respetan. Cada tanto se reúnen todos a su alrededor a escuchar sus historias y todos ríen y gritan y se asustan y aplauden. Luego se levanta y se marcha silenciosamente y los demás parecen respetar eso.

Por las noches, se encierra a escribir frenéticamente hojas y hojas de quien sabe que cosa. Por las mañanas destruye todas las hojas que escribió, trituradas casi meticulosamente. Aun se niega a mostrarme y elude el tema cuando le pregunto. Viene al patio a meterlas en un balde de agua hasta disolverlas y formar una pasta. Que deja secar al sol como bollos que luego parecen piedras pero se desasen si uno las toca.

Por mi parte la repulsión que siento por este ser es a su vez atrayente. Su caso es bastante atípico, sobre todo porque justamente no creo que este loco, mas bien creo que no me esta contando toda la verdad, que nos esta tomando el pelo a todos, lo que quiero averiguar es porque, y en ese sentido es que ejerzo mi profesión, tratando de ir metiéndome en su mente, y descubrir que es lo que esconde…que es lo que escribe…y porque no quiere compartirlo.

Asique para tratar de acercarme y demostrarle mi confianza gestioné un walkman para que escuchara la música clásica que tanto le gusta y lo calma, aludiendo que tras estos 6 meses de internado y a través de la músico-terapia, el paciente había demostrado una admirable mejoría tanto física (sobre todo porque ha podido dejar la silla de ruedas) como psicológica, aunque en este aspecto, por supuesto, me reservo algunas cruciales sospechas en mi apreciación personal. Dilucidaciones a su debido tiempo llegaran, y todo esta sentado en mi informe, especialmente el “no oficial” que tengo muy bien guardado.

-“¿Usted sabe quien era la joven esa a la que le preguntó la hora?”- indagó sin importarle demasiado el hilo de nuestro dialogo – porque yo vi que usted la vio. Usted la vio…-repitió buscando confirmar aquello con especial énfasis antes de seguir. Y a mi me hubiera gustado contestarle lo que el esperaba que yo supiera… sin embargo solo pude limitarme a reafirmar esto ultimo –Sí, claro…- saltándome la primera indagación.
–Ella entiende…- bajó la cabeza. Me hubiera gustado preguntarle “que cosa” sin embargo solo me atreví a preguntarle si lo visitaba seguido. No contestó. De hecho cayó como en transe.
Solo cuando me levante para retirarme le oí musitar a mis espaldas–…usted vio un hada, Dr.-.

No me detuve ni me volví, pero sentí una corriente eléctrica subiéndome por la espina dorsal hasta la nuca e inmediatamente intenté regresar a mi mente la imagen de la muchacha:

Me vi caminando por el pasillo. Oí el eco de mis pasos. Recuerdo el rostro del hombre mirando hacia mí, y de pronto reconozco cierto tipo de expectativa en el que antes no había percibido. Luego veo hacia un lado…donde se abre un corredor que lleva a la salida…y entonces la muchacha me pregunta la hora…Ahora veo mi reloj “una menos diez” oigo mi voz….y luego…su figura…oscura, impostada sobre el resplandor de la ventana tras de si, esta borroso…no puedo distinguir nada. Vuelvo la mirada al hombre que ahora encierra cierto aire de complicidad…Pero la muchacha…no, no, casi ni la registre, sin embargo una sensación de extrañas características se apoderó de mi. ¿La conocía?. Y de ser así…¿de dónde?.

Yo no creía en las hadas, sin embargo ellas me remontaban a hermosos recuerdos de mi infancia, de la niñez única vez en la que recuerdo haber sentido lo mas parecido a lo que los humanos, por defecto o por misteriosas razones que jamás conoceremos, llamamos felicidad.

Aquella noche sentí un inmenso alivio al llegar a mi casa y saber que al otro día me estaría mirando cara a cara con el Perito Moreno. Visitar al abuelo es una de las pocas cosas sobre esta tierra que me dan tanta satisfacción espiritual. Una semana en el sur, y volvería renovado para aclarar mis ideas.

Sin embargo…seria la primera vez que viajaría solo después de la separación…Ya me imagino todas las preguntas de “porque” “como pasó?” , “a vos te parece una chica tan agradable” ....

La verdad lo que menos tengo ganas es de ponerme a dar explicaciones sobre mi vida amorosa. En realidad no me interesa hacerlo sobre ningún tema de mi vida en general ni en particular.
Pero ellos se sienten con el derecho a exigirme que les explique todo!. De lo que soy, de lo que hago, de lo que pienso, de porque lo pienso, de porque lo hago, y de porque lo soy. Me indigna!. Tal vez no viaje.

Igual las cosas ya no son lo que eran antes….a veces hasta imagino que nunca lo fueron y que todo ha sido un mero producto de mi imaginación, especulando porque lo fueran.

Tal vez ellos no son más que personajes que ha creado mi mente para alimentar una hermosa historia irreal. Pero cometí la estupidez de despertarme…y sinceramente (se quedo reflexionando unos segundos)….creo que ha sido la estupidez más sensata que he cometido en mi vida!.

De "El Endemico Impostor y sus antropomorfizaciones alegoricas" -

El cruce inadvertido


La mujer del hombre de los Ojos de Plata:

“…El eterno ocaso de una visión funesta.
Sabíamos, tu ojo y el mío no estaban viendo la misma cosa.
Sin embargo contemplábamos serenos
el extermino a través de la pequeña ranura
de nuestra gran coraza…”.
Tuky


Λαγυνα ἐστιγια . Grabado en letras griegas sobre la madera oscura.

Llame a la puerta. Oí lentos pasos acercarse. Luego unos ojos muy azules aparecieron resplandecientes en la oscuridad de la que tímidamente vi surgir el rostro de una anciana que me invitaba a pasar por un corredor frío y húmedo cuya acústica era similar a la de una cueva o un hoyo sin fin. Atravesamos luego un pequeño patio con un aljibe viejísimo y finalmente entramos a una gran habitación. La luz era escasa, pero se podía entender que aquello era una especie de taller de carpintería o algo similar.

Rápidamente subimos unas escaleras que daban la impresión de quejarse agónicamente a cada paso. Por fin llegamos a la puerta y entramos al que yo supuse seria el primer piso de aquella vivienda cuyo balcón lleno de macetas con plantas y maleza descuidada podía verse desde la calle.

-Tenes sed hija…?- dijo su voz grave que contrastaba con la dulzura de su imagen.
-Si…mucha- me oí decir mientras discretamente observaba maravillada el interior de aquel increíble salón lleno de objetos antiquísimos.
-Usted debe ser la esposa de Cecilio…?-

No me contestaba…(-seguro debe ser sorda…Gritale!-)

-…Es usted la esposa de Cecilio…!- dije casi a los gritos. Note que sonrió por el reflejo de su rostro en el vidrio de la vitrina del enorme mueble del cual sacaba dos tacitas de porcelana.
-No grite mi`ja, que no soy sorda…- Me sonrojé sin poder ocultarlo.

Se dio vuelta y preparo la mesa para el té.

-Espero que te guste mi te de durazno-
-Perdón…es que como no me contestaba…yo, creí…había pensado…-tengo una irremediable tendencia al balbuceo y la tara cuando me doy cuenta que empiezo a decir lo que no se supone que diga a una persona a la que no me sale mentirle. Ella rió con ese dulce temple que la envolvía.
-No contesté porque no me hiciste ninguna pregunta- dijo y se metió por otra puerta.

Me quedé inmóvil reflexionando dubitativamente. Escuche como puso la pava a calentar. No seria la primera vez que creo que digo lo que estoy (solamente) pensando. (-Ni la ultima en la que digas lo que creíste haber pensado con anterioridad-). Sí, eso suele ser peor… La anciana volvió con dos cucharitas en la mano. Entonces me anime a decir:

-…quería saber si es usted la esposa…-
-Si, si, te escuché.-

Volvió al mueble y saco un tarrito y un colador.
Ahora si estaba confundida (-entonces sí lo dije en voz alta!-). A que esta jugando?.

-Bueno, eso fue una pregunta-encogí los hombros con expresión de obviedad.
-No…no, aquello no fue una pregunta…fue una rectificación de tu tipito respecto a una suposición tuya-dijo serenamente abriendo el tarrito y echándole unas cucharadas de hiervas a la tetera.

No podía ser. No podía ser, que ella supiera lo de mi tipito. No.

-...pero el sabe bien quien soy-me echó un vistazo de reojo- siempre lo supo. Por eso te trajo a esta casa y te hizo entrar y seguirme hasta aquí donde estas parada justo ahora-doblo dos servilletas-¿No te parece que preguntarme si soy la esposa de Cecilio era algo que debiste haber preguntado ni bien te abrí la puerta?. Si llegaste tan lejos es porque tu tipito enseguida me reconoció...-sonrió nuevamente desprendiendo un aire místico que comenzó a intimidarme.

Me quede absorta. Sentía que debía decir algo, pronto, para que no se diera cuenta de que… estaba en razón. Pero los segundos transcurrían, y yo me daba cuenta… me daba desesperadamente cuenta de que transcurrían! sin que ninguna palabra pareciera querer salir de mi boca.

-…tus palabras luego fueron un intento suyo de rectificación hacia vos…para que confiaras en el…-

Los monosílabos “suyo”,“vos” y “el” resonaron como truenos en mi cabeza.

Se oyó el silbido de la pava y por unos minutos me libré de su presencia que acudió a tal llamado con la tetera en la mano.

Pero yo soy el….(pensé) y entre nosotros no hay secretos, ni desconfianzas, a veces hay disparidad de criterios pero…eso es porque la contradicción es parte de la multiplicidad de desarrollos dialécticos de mis pensamientos, es todo, no soy una esquizofrenica….Yo intuyo y percibo emocionalmente el mundo con el que interactúo, y lo interpreto según mi propia lógica racional (-o irracional…? O será al revés? No, no, es simultaneo, es dialéctico! -). Simbiosis metabolizada. Intersubjetividad?. Basta por dios! Porque tiene que ser tan complicado? (-no lo es-). Macana!.

-…si te lo sirvo con azúcar!! Si o no?- la voz de la anciana se interpuso en mis pensamientos algo altiva-

Ya estaba sentada a la mesa sirviendo el té.

-Si, claro….tres por favor-tome asiento.
-Uhmm….ahora sabemos quien es la sorda aquí….-dijo risueñamente.
-Perdón…es que me había quedado pensando…- (-pero quien se cree que es esta vieja??!!- acotó odiosa y fastidiosamente mi tipito- a que esta jugando con sus delirios místicos!?...se cree superior!??... ah! pero ya sabemos como Némesis reacciona ante todos aquellos que se creen “superiores” eh…-exclamó amenazante mi tipito).

Bebí el te. Estaba delicioso.

-Me haces acordar tanto a ella…-dijo nostálgicamente y vi en su rostro las líneas de un gran dolor, ¿de una perdida…?. No dije nada, nuevamente aquella extraña anciana me dejaba sin palabras, cosa poco común en mí.

Se levanto costosamente y se dirigió hacia un hermosísimo tocadiscos una magnifica pieza de museo, a la que sin embargo parecía no haberle transcurrido los años. Puso un disco y la música comenzó a brotar de la dorada campana como un mágico ensueño danzando en el aire inundando la habitación entera. La anciana cerró los ojos como embebida por aquel conjuro. Sentí en mi pecho una fuerza que no sabría traducir si con la palabra “tristeza” o “redención”, tal vez ninguna, o un poco de ambas, aunque suene absurdo y contradictorio. Aquello, lo que sea que haya sido, me compungía el alma de tal manera que me era imposible mentir frente a ella lo que soy. Esa mujer irradiaba luz…y con esta podía verme, encontrarme, descifrarme, mas allá de mis laberintos y escondrijos…..(-no se cree superior...-dijo mi tipito avergonzado- esta mujer ES superior…-).

Pero lo más sorprendente era que no me sentía vulnerada. Pude ver en sus azules ojos la misma mirada que Némesis me dirigía ahora. Ella no era un enemigo, ella era bienvenida a mi Pasto Imperio. La vi entrar a mi castillo vestida con un traje blanco que el viento le agitaba haciéndola ver como un ser alado. (-Nose….tal vez lo fuera…-). Su visita era, a mis dominios, acogida con beneplácito y alegría por todos allí. Y Némesis sentada tranquilamente sobre un tronco la contemplaba familiarmente, como a una vieja amiga conocida, a la que nada había que temerle y en todo caso agradecerle, no sé muy bien que, pero esa era la sensación.

(-estamos seguros con ella-susurró mi tipito tan extasiado por aquellas imágenes como yo).

Cuando la música dejo de sonar, el silencio la despertó de aquel trance justo en el momento en que mi voz se animo a preguntarle algo que aun no comprendo de donde me salió:

-…de que murió ella?-
-no murió- dijo y la escalera emitió su agónico crujido. (-Señal que se acerca Cecilio-).
-Y esta mujercita?- dijo por fin al atravesar la puerta su vozarrón. Tenía una tupida barba de varios tonos de grises que le llegaba al pecho y...temibles…impresionables ojos plateados.
-Ella es Wanda…y vino a verte…los dejo solos para que puedan charlar tranquilos-dijo la dulce anciana, pero volviéndose a mí antes de desaparecer tras la penumbra de la escalera para decirme algo con su profunda mirada azul que en realidad yo no supe interpretar, pero que Némesis comprendió perfectamente.

De "El Endemico Impostro y sus antropomorfizaciones alegoricas" -

Sunday, July 05, 2009

Una Carcel sin Barrotes


“…Aunque pueda haber dicho hace poco que envidio al hombre normal,
hasta la última gota de mi bilis, a penas lo veo tal como es
prefiero renunciar a la normalidad (aunque no por ello deje de envidiar al ser normal!)
¡No, no; el subsuelo es preferible a la normalidad!
Allí al menos se puede…¡Ah! ¡ Ya estoy mintiendo!
Miento porque estoy sinceramente convencido tanto de que dos y dos son cuatro
de que no es el subsuelo en sí lo que más vale, sino algo emparentado a el
y a la vez distinto, a lo cual aspiro, pero que no sé bien qué es.
¡Al diablo el subsuelo!.”
(Memorias del Subsuelo – Fedor Dostoieveski)



Aquel domingo me dirigí como de costumbre a visitar a mi amigo al instituto neuro-psiquiátrico, al llegar noté con cierta curiosidad que todos los internos me observaban de forma especial, se codeaban entre ellos para señalarme y avisarse mutuamente sobre mi presencia con un murmullo que hacía eco en todo el recinto.

Caminé entre ellos por el largo pasillo que conducía al parque sin poder evitar sentirme horriblemente intimidada. Mi amigo se hallaba de un humor extrañamente especial, sonreía y caminaba con aires de súper estrella un poco más adelantado que yo, cada tanto saludaba con un gesto de su cabeza o su mano a los curiosos que se aglomeraban y para cuando llegamos a la puerta que da al parque teníamos detrás toda una multitud que nos había seguido hasta allí.

-que esta pasando Rantes?- susurre al oído de mi amigo. Pero el solo sonrió y me invitó a pasar al patio haciendo un ademán con su mano como una reverencia y solo entonces pude notar que allí en el banco del fondo se encontraba sentado un tipo rodeado de gatos que escribía muy concentrado algo en un anotador con un lapicito casi minúsculo que parecía manejar con envidiable habilidad.

Y como si algo dentro mío supiera exactamente que hacer, fui directo hacia el y al hacerle sombra con mi propio cuerpo detuvo el movimiento casi frenético de su lapicito, cerro el anotador, lo apoyo cuidadosamente a su lado y levantó la cabeza para observarme. Su rostro me resultaba familiar, pero no podía pensar, solo observarlo.

Así estuvimos por unos minutos, el parecía inspeccionar detenidamente cada detalle en mi, sobre todo en mis ojos y en mis manos (los dos lugares en donde pronuncio su mirada con mayor detenimiento) y yo como siempre, escaneé su alma como hago con cada ser que se me cruza…el problema fue que lo que vi me lleno de una angustia y pena insoportable, cosa que me hizo dar un paso casi de inercia hacia atrás.

-De ahora en mas…-me dijo- todo lo que hagas o veas será solo producto de tu mente…- su voz era como la de un locutor de radio, grave y dulce, perfecta pronunciación, armoniosa tonalidad…
-Mi nombre es Wanda-dije con sonrisa
-Félix Radvanyi, a sus ordenes…-contestó amablemente inclinando su cabeza
-Y…dígame que es lo que los trae hoy a estar todos aquí reunidos… y porque se me quedan todos mirando asi??- (-…todo lo que hagas o veas será solo producto de tu mente?????...-medito el tipito)

El Sr. Félix rió y de hecho escuche que todos los demás también lo imitaron y yo también empecé a reírme, como siempre que empiezo a ponerme nerviosa…

-solo un loco no reconocería un hada cuando la ve…-

Aquellas palabras me dejaron en un estado inmutable de estupefacción durante algún tiempo imposible de precisar ahora (-ni nunca…-), lo único que recuerdo es que en los ojos del viejo serpenteaba una especie de fulgor ámbar alrededor de su iris azulado, “es el reflejo del sol” pensé (-o del whisky…- )

-Y ahora dejémoslos solos para que puedan charlar…vamos, vamos…todos a lo suyo…-decía mi amigo haciendo unas palmas y todos acataron obedientemente a sus palabras. El también se retiro dejándonos completamente solos en el parque. Los únicos que se quedaron fueron los gatos.
-Así que tocas el clarinete…-
-ay! ya le estuvo chusmeando este Rantes…!- dije intentando naturalizar aquella charla.
-No. La verdad que con tu amigo hablamos muy poco, pero lo poco que hablamos sirvió para ponernos de acuerdo. El te cela mucho…cree que sos su hada madrina…y por supuesto no va a dejar que nadie se la robe. Por suerte pude hacerle comprender que aquello es imposible, ya que las hadas madrinas solo pueden ser asignadas a una sola persona a la vez guiñó un ojo- y como vos le fuiste asignada a “Rantes Solar”, por mas que vos hables y compartas con nosotros no significa que vayas a cambiarlo ni dejarlo-

-y el le creyó todo eso?…-dije comenzando a dudar de su locura
-Por supuesto. Todo lo que le dije es la más absoluta verdad-. Mis dudas se disiparon de inmediato- tu amigo me mostró unas cintas que me gustaron mucho…pedí que me las copiara el Doc aprovechando que quiere agraciarse conmigo y ahora puedo escucharlas mientras escribo todas las noches en un walkman con pilas recargables que también el me consiguió-
-que escribe?-
-por qué el clarinete?...porque elegiste el clarinete y no otro instrumento?-
-en realidad me gustan todos…pero, una vez, siendo muy chica mi papá me llevó a un concierto al aire libre en Parque Lezama que realizaba la Orquesta Sinfónica Nacional, y recuerdo que las mujeres tocaban el arpa- (-que macabra alegoría…-acotó mi tipito) –o el violín … salvo por una… que tocaba el clarinete. O sea, era la única mujer interpretando algo distinto al resto de su género. Hoy puedo entender que aquello haya sido solo una casualidad de un hecho circunstancial, sin embargo, en aquel momento debí de haberlo interpretado como un desafío trasgresor, heroico, llevado a cabo por aquella mujer, única en su especie… Asique cuando me inscribí en un conservatorio a los 12 años, mi subconsciente –que todavía recordaba aquello- me hizo decidir por el.
-el clarinete es especial para vos es como si estuvieran hechos el uno para el otro, y decime…quien te acompaña en el piano??-
-El Hada Mayor- dije sin titubear tomando sus delirios para conmigo como metáfora a mi favor (-mi profesora de piano podría haberse asemejado a lo que podríamos llamar un Hada Madre…-)

Entonces me dirigió una mirada llena de asombro, aunque también puede describírsela como de espanto o admiración, en realidad, todavía no se que significó esa mirada (-creo que la sugestión está empañando mi intuición-), solo supe que entre aquel viejo y yo comenzaba un extraño vinculo metafísico del cual no saldríamos intacto ninguno de los dos

-y que escribe en su anotador?-
-cosas…-
-que cosas…-
-cosas de la vida…y del destino…-
(Mr. D!!!) –si, conozco a ese hijo de puta. Tomamos mate? Yo traje-
-No gracias, tal vez te…-
-no toma mate?-
-no. Prefiero el te…-
-bue…no traje te, traje mate, así que yo tomo mate y ud…….. no toma nada, por pretencioso!-
-jeje…es que el mate me da acidez…soy muy delicado del estomago. Mi madre cuando de Francia huíamos a México me enseño que debíamos hervir el agua para poder beberla estemos donde estemos-
-Huían de la guerra?-
-Si.-
-De los nazis…Ud. es judío verdad?-pregunté mientras sacudía la yerba dentro del mate como si fuera un cóctel.
-de familia judía, algo burguesa claro, y… marxista-
-ah…o sea que después de la Segunda Guerra ya no lo perseguían por judío sino por comunista…-
-En realidad siempre fuimos perseguidos por las dos cosas…o mejor dicho por las tres, aunque personalmente nunca me sentí parte de ninguna…-
-y porque piensa que soy un hada?-
-Por que lo sos- su mirada de consternación me helo la sangre un segundo…

Me quede observándole las manos. Grandes y arrugadas, pecosas y con las venas pronunciadas…”manos de trabajador” pensé, manos gastadas…corroídas por la necesidad de quien debe ganarse el pan día a día con el sudor de su frente.

-pero del destino suyo o del de otras personas escribe?…-me escuche preguntar con la mayor de las naturalidades.
-al principio yo pensaba que solo el de otras personas, gentes que solo existían allí donde yo mismo las imaginaba…pero un día todo cambió de repente…-
-…y ya no se trataba solo del destino de aquellos seres in situ, sino del suyo propio aquí afuera…pero ligado especialmente al de ellos…-razoné en voz alta y lo mas extraño es que lo dije sin saber que lo estaba razonando, fue como si las palabras que salían de mi eran escuchadas por mis oídos como algo novedoso, como si fueran palabras de otro pero pronunciadas en mis propios labios. Es como si a veces pensara con tanta velocidad que hasta yo misma me entero de mis conclusiones mientras las estoy diciendo.

Me miró con lágrimas en los ojos y no hubo falta que me explicara más nada. Yo entendía perfectamente lo que me decía…sobre todo entendía la emoción que provoca ser de pronto reconocido como sujeto (-y no objeto-) de sufrimiento por el otro, cuando todo alrededor parece enajenarse de uno a tal punto que la introspección resulta el único espacio de libertad apacible, cuando nuestros pares humanos nos miran con desprecio, nos hacen desaires o nos condenan al territorio miserable del olvido, al exilio de la inhabitable exclusión, al naufragio de nuestro mundo incomprendido, inabordable, desdeñado… en el inabarcable océano del ostracismo.

Yo, vengo a ser el hada redentora, como el ave que surca el cielo dando esperanzas al náufrago de tierra cerca… Lastima que no soy un hada, lastima que yo también estoy bastante ausente en este mundo y lo que convive con el de mi es tan solo un holograma en blanco y negro que pocas veces es siquiera advertido.

Me gustaría poder creerle…pero en mi lado del abismo las cosas son algo más complicadas, por lo menos me quedo con la idea simbólica, con la metáfora transgresora de la mera silueta holográmica a través de la cual me vinculo con este mundo grisáceo. De pronto es lindo también que alguien, si bien a su manera, pueda en mi reconoce alas multicolores y alma llena de magia, cosa que me hace sonreír y sentirme feliz aunque sea por un rato, aunque sea durante esta fantasía proyectada por un sueño de locos, que como pocos, se vinculan conmigo sin ningún interés de por medio.

-y como fue el día que cambió todo de repente?-
-para contarte eso…tendría que comenzar desde el principio-
-tengo tiempo…-
-vos tal vez, pero yo no tanto…-miró a su alrededor con aires de desconfianza y tomo su libretita con cierto nerviosismo- debo volver a mi cuarto…-se levantó y comenzó a irse…Los gatos se escabulleron por diferentes lados como huyendo bruscamente.
-…el domingo que viene entonces?- le grité poniéndome de pie cuando el ya estaba atravesando la puerta hacia el pasillo. Pero pareció no escucharme.

Junte mis cosas para volver a casa.


El Planeta de Rantes

Atravesé el pasillo silbando la marsellesa, y me cruce a mi amigo Rantes que parecía disfrutar de su popularidad por detentar el monopolio de la asignación del Hada Madrina que todos ambicionaban, mito al que Félix contribuyó seguramente con especial ahínco.

-Me olvidé de contarte!- me dijo exaltado mientras me acompañaba a la puerta- acabo de hacer un nuevo descubrimiento cruzando datos del Necronomicon con las profecías mayas…-
-Así que existía nomás el Necronomicon!- dije con una ironía que por supuesto el no pudo descifrar -…lo que no entiendo es que tiene que ver una cosa con otra- agregué frunciendo el ceño
-Oíste hablar del Cinturón de Orion?-
-por supuesto.-
-y las pirámides que fueron construidas a imagen y semejanza…-sacó un papelito todo doblado donde me mostraba una impresión bastante mala de una fotografía satelital de las pirámides construidas en orden a las “Tres Marías”-
-…conozco la mitología egipcia si, lo que no entiendo es que vienen a hacer los mayas en todo esto- guardó ese papelito y sacó otro donde me mostraba ahora otra imagen del espacio que ya no pude reconocer-
-eh…dejame pensar, ay nose… una galaxia nueva?? –
-no! Ese acá mirá, es el Hercolubus!-
-ah si…-dije sin haber llegado a visualizar absolutamente nada en la foto-…estamos hablando del fin del mundo?- agregué intuitivamente-…. también esta en las profecías de Nostradamus, pero aun mucho antes ya lo mencionaban los babilonios, el Coran, la Biblia…y por supuesto los grandes astrónomos mayas-
-es varias veces mas grande que Júpiter y pertenece a la constelación del Cinturón de Orion…cuando entre a la orbita de la tierra comenzara el Apocalipsis…-
-ah,….y yo que pensaba que ya había comenzado…- ironicé mientras desenvolvía un caramelo –querés uno?
-es que ya comenzó!, no gracias, Hercolubus esta en Plutón! Viste la seguidilla de terremotos de 1999, la corriente del niño… -
-el Tsunami!- pronuncié escupiendo inintencionalmente por el caramelo que acababa de meterme en la boca.
-No. El Tsunami no. Eso fue una prueba atómica bajo el océano-dijo cambiando su tono de exaltación súbitamente al de desilusionado.
-que estas diciendo?- rumié mascando
-que fue una prueba atómica bajo el océano-
-si, si …te escuche, pero como sabes quiero decir!-

Y se me quedo mirando con expresión atónita, como si lo que le estuviera preguntando fuese algo tan obvio que asombrara el imposible hecho de que alguien esté realmente preguntándolo.

-Valerio Uvarov…no te acordas? El de bigote grandote que se sentaba en aquella esquina con sus anteojos culo de sifón…-
-si si, el viejo ucraniano, que paso?-
-el estuvo en Siberia y me pudo contar muchas cosas antes de que lo mataran…-
-eh! Pero como que lo mataron! Si se murió acá, yo me acuerdo, se atraganto con un huesito de pollo, pobre tipo encima era medio asmático y …-
-eso es lo que nos hicieron creer, Wanda, pero lo mataron sus compatriotas para que no hablara….ya no bastaba encerrarlo en un loquero, porque los locos si que le escuchábamos…y a ver si todavía nosotros le creíamos!...lo envenenaron!, justo el día anterior al que me estaba por contar lo de su proyecto…-
-que proyecto?- todo aquello empezaba a generar una turbia pesadez en mi alma.
-te lo cuento otro día…, el caso es que yo me metí en su habitación y me quede con su caja de fotos viejas, entre ellas esta que acabo de mostrarte entre otras anotaciones alusivas…-

Me quede observándolo estremecida…pero no porque temiera que el Hercolubus me cayera de pronto sobre la cabeza…sino por el hecho de que sus palabras lo alejaban de mi realidad o me alejaban a mi de la suya … sentí tristeza, odio, espanto, y sobre todo un tedioso vértigo estomacal que me avecinaba la visita de la bestial ominosidad de mi demonio Balthazhar…

-parece que en ese planeta hay vida y nos están protegiendo, o sea se protegen ellos pero también nos protegen a nosotros para que los efectos no sean las catástrofes que se están vaticinando…-
-Hercolubus o bomba atómica…bajo el océano o sobre Nagasaki…el ser humano se va al carajo y no hay nadie que pueda evitarlo….salvo el mismo…y no parece con muchas ganas al respecto…- trague el último vestigio del caramelo
-…lamentablemente yo tampoco comparto el optimismo de Valerio…-
-y los mayas con el Necronomicon que flauta tocan?-dije tratando de convencerme que aquellas sensaciones no eran reales…aunque Balthazhar nunca se anunciara antes de dar su aparición.
-eso fue lo mas extraordinario!...en una de las páginas del Necronomicon encontré que….-comenzó a narrarme fascinado…

Y continúo hablando y hablando, pero su voz fue tornándose un eco que se me hacia cada vez mas inalcanzable… hasta que un grito de alerta en la iracunda voz de Némesis en mi interior puso a toda su tropa en desplazamiento defensivo y una especie de cortocircuito me hiciera una patada de electricidad en todo mi torrente sanguíneo, por lo que ya no pude seguir escuchándolo.
Mire a los lados sin dejar de aparentar estar dedicándole a Rantes mi mayor atención. El corredor se veía para mí como el interior de una bóveda subterránea que me generaba una fóbica conmoción respiratoria.

(-Wandaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!- me resonó el llanto de mi tipito desesperado– salgamos de acá ahora!!!!!!!!!!!!!!!!! ya ya ya ya ya ya ya!!!!!!!!!!!-)

Ahora estaba mirando la cara barbuda de un Dr. Que me explicaba que lamentablemente el horario de visita había terminado. Rantes le hacia un desaire de desprecio inocultable. Creo que abrace a mi amigo y me despedí “hasta el domingo que viene”….la espesa barba se dirigía a mi en un tono suspicaz con un lenguaje indecodificable para mi tipito ahora….solo puedo estar segura de que le concedí una sonrisa en calidad de gesto de cordialidad mientras me iba con la mayor de las simuladas tranquilidades fuera del establecimiento.

Una vez en la calle el estruendoso paso de un colectivo destapó mis oídos como el corcho de una botella. Intenté respirar profundo y me ahogué. Tres veces. Tosí fuertemente y se me soltaron unas lágrimas.

Comencé a caminar como cualquier transeúnte despreocupado hasta que al llegar a la estación un hombre corpulento me pasó por encima como si yo fuera invisible. Lo insulté con una voz gutural enraizada en una descomunal ira completamente desproporcionada al hecho acaecido por el cual el hombre no sin detener su paso todavía se había dado vuelta para disculparse.

Mi grito volteó todos los rostros del andén hacia el mío, que ahora desbordaba en odio hacia toda la maldita raza humana. Bastaba el mas minúsculos de los roces con cualquier otro despreciable de estos seres inmundos para que yo detonara la materialización de mi propia violencia sobre todos y cada uno de ellos sin dudarlo.

Sin embargo aquel hecho me había exorcizado al menos por el momento de la presencia de mi demonio y Némesis se alejaba cabalgando velozmente hacia las montañas de hielo.

Viaje parada todo el camino y lo único que podía pensar era en que de ser un hada lo soy bastante belicosa y las contradicciones en torno a ello me fueron dando gracia y así fui calmando mi ánimo (-…y por mi que se haga mierda el Hercolubus ahora mismo contra el tren hijo de ()/”•)(/”)(&&$%”% y la recalcada )=(“•=)•$(“=/• su madre!!!- blasfemo mi tipito durante todo el viaje)

De "El Endemico Impostor y sus antropomorfizaciones alegoricas" -